La editorial universitaria merece los más sinceros aplausos por reeditar esta importante pieza histórica de Bahía Blanca y del país, y por "resucitar" a este influyente vecino británico, desconocido por muchos bahienses. Arthur Henry Coleman nació en 1862 en Gales, y se inició como técnico ferroviario a los 14 años en el Great Western Railway, empresa en la que trabajaba su padre. A los 18, en 1887, obtuvo un puesto en el Ferrocarril del Sud y emigró a Buenos Aires. Posteriormente, en 1905 abandonó su casa en Temperley y se instaló con su esposa en Bahía Blanca, ciudad en la que vivió hasta su muerte en 1952. Todavía hoy se puede observar su magnífico palacete, adquirido en 1931, sobre la Avenida Alem.
En sus 51 capítulos, el autor rememora variados acontecimientos que tuvieron lugar durante estos años cruciales en la historia del país, abarcando desde cómicas anécdotas ferroviarias hasta crisis políticas de envergadura nacional. Coleman también nos cuenta su ascenso meteórico en la empresa, sus continuos viajes por Argentina y Europa, sus amistades con presidentes y ministros, y las distintas aventuras rocambolescas vividas durante el cumplimiento de sus funciones. El experimentado ferroviario tampoco deja de mencionar su participación activa en la vida social bahiense y su destacada influencia en el crecimiento de la ciudad. En definitiva, una vida que podría calificarse como increíblemente activa y satisfactoria. Coleman, además, ilustra y adorna sus narraciones con fotografías, discursos, informes y noticias de la época, las cuales enriquecen enormemente el relato y aportan al lector moderno una valiosa fuente de información sobre la primera mitad del siglo XX.
Llegados a este punto, vale la pena aclarar que la obra no está organizada en base a un criterio lineal, es decir, cada capítulo constituye una unidad narrativa autónoma del conjunto de la pieza, a tal punto que el lector puede leer los apartados intermedios o finales sin necesidad de transitar los primeros. Para ilustrar la inorganicidad de la obra, reproduzo a continuación los títulos de algunos capítulos: "La navegación del río Negro", "El ingeniero Luis Luiggi" y "No pude salvarme de la viruela". Como se podrá deducir, muchos de estos tan solo poseen un valor anecdótico y, por este movito, su extensión no suele superar las dos o tres páginas. Pero ello no les quita interés para un lector curioso o un historiador, dado que esbozan situaciones y condiciones sociales de las etapa de nuestra historia conocidas como "República Conservadora", "Primeras presidencias radicales" y "Década Infame".
Hay, por otro lado, apartados que el lector moderno encontrará mucho más interesantes y valiosos. A Coleman le interesan particularmente tres sucesos específicos, los cuales comenta a lo largo de docenas de páginas: su desempeño como ferroviario en Argentina y Bahía Blanca, la expansión del Ferrocarril del Sud por Río Negro y la agricultura frutícola del valle, y, por último, la crisis de los ferrocarriles de capital extranjero en la Argentina. Este último punto es, quizás, el más interesante de todos, en la medida en que arroja algo de luz sobre las causas de la decadencia de este transporte asociado al progreso y la bonanza económica. Desde mi punto de vista, el relato de Coleman permite enriquecer el debate en torno a un tema tan controversial y tergiversado a causa de la ignorancia o de los sesgos ideológicos.
Para concluir esta reseña, adjunto el enlace de la página oficial de EdiUns, en la que el lector podrá obtener información más detallada sobre el libro: https://ediuns.com.ar/producto/mi-vida-de-ferroviario-ingles-en-la-argentina-1887-1948/.


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